Conóceme


Mi mejor experiencia ha sido cruzar la vida para encontrarme a mí misma. ¿Laboralmente? Me es imposible pensar en trabajar sin transformarme gracias al reto de cada día. Crear una empresa no significa hacer las cosas porque sí, al final, es una cuestión de propiciar las mejores circunstancias posibles para que la mayor cantidad de gente tengamos lo que nos hace excelentes.


Sobre mi formación profesional, podría decirte que soy especialista en consultoría de imagen y que tengo conocimientos de protocolo diplomático, etiqueta, desarrollo humano. Pero la forma en que veo mi camino es como un hábito de la paciencia. Actualmente, veo algunas generaciones que quieren resultados inmediatos, que no saben detenerse a sembrar, regar, esperar. Yo he ido planteándome preguntas y buscando repuestas, en el mejor de los casos, más que respuestas he encontrado experiencias.


Generalmente, basta con aceptar la inesperada oportunidad de ayudar, de colaborar, de enseñar y, sobre todo, de aprender. Creo que el desarrollo profesional se basa en nuestra capacidad de descubrir lo mejor de cada uno: lo mejor de mí misma y lo mejor de los otros, pero, ¿para qué?


Imatge Consulting es el resultado de esa conciencia de búsqueda y descubrimiento; de ir creciendo de la mano con la empresa al reconocer lo que se puede mejorar y ¡hacerlo! Esa conciencia es la columna que sostiene a la empresa y a todas las personas que somos parte de este proyecto.


Yo no decidí ser empresaria, yo decidí hacer lo que me apasiona. Lograr sentirme satisfecha internamente dio como resultado final una empresa. Hay que entender que este logro no sólo es mío, sino también de mi entorno. Tengo un esposo que me apoya incondicionalmente para que logre realizarme; compartir el camino con él me hace posible balancear mi vida maternal, familiar, con los retos que día a día me completan.

No tengo una mentora o una maestra única, sino que desde muy chica aprendí a identificar las fortalezas de cada ser humano. Definitivamente, las personas que me rodean hoy ¡son mi inspiración! Mi madre y sus fortalezas, mi suegra y su enorme talento y el ejemplo de familia que me ha puesto. Naturalmente, mi equipo de trabajo. Mis hijos me han ensañado muchísimo. Mi padre ha sido uno de mis mayores mentores, me parezco en muchas cosas a él. Mis hermanos… De verdad, no se trata de una cuestión emocional pero son quienes me han formado. Sin duda alguna, el más importante ha sido mi esposo.


Hago hincapié en estas cercanías porque yo veo que muchas veces las personas buscan a un gurú, a alguien que haya sido muy exitoso y que pueda darles una fórmula. Creo que está bien hacer una parte de esa lectura, pero es la historia de cada uno lo que lo hace grande. Y sería muy egoísta pensar que me inspiro en una historia de éxito lejana cuando dejo de ver las historias de éxito que están a mi alrededor.

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